Conferencia Internacional Católica del GuidismoReconciliación - Lucas 11, 42-46 |
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[Mateo 5, 20-26]
[Lucas 10, 38-42]
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[Lucas 11, 14-26]
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11, 47-54] [Lucas
1, 5-25] [Mateo 1,
18-24]
| 14 de octubre 1998 |
Lucas 11, 42-46
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Pero, ¡ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidáis la justicia y el amor de Dios! Esto es lo que hay que hacer, aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os gusta ocupar el primer puesto en las sinagogas y que os saluden en la plaza! ¡Ay de vosotros, que sois como sepulcros que no se ven, sobre los que se pisa sin saberlo!
Entonces uno de los doctores de la ley tomó la palabra y le dijo:
-Maestro, hablando así nos ofendes también a nosotros.
Jesús replicó:
-¡Ay de vosotros también, doctores de la ley, que imponéis a los hombres cargas insoportables, y vosotros no las tocáis ni con un dedo.
| Meditación |
by Jean Debruynne
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Este evangelio de Lucas dirige sus preguntas a la CICG. Aunque no deben mirar mucho al formalismo. Este evangelio llama más bien a un verdadero retorno al espíritu, al soplo del evangelio, a la creación de la fe creadora que engendra y que da vida.
La tentación de la CICG sería más bien instalarse en la organización y la gestión.
Limitarse a la gestión es haber entrado ya en un sistema, es entrar en la muerte, en la destrucción.
Cuando ya no se está a la escucha de la realidad, ya se está muerto.
El drama de los fariseos era mirar la ley y la sinagoga como algo adquirido.
La CICG sólo vivirá con los pies en el evangelio, volviendo a su pobreza. El día en que la CICG fuese rica, ya no existiría.
Tenemos que trabajar con medios pobres.
Es un signo.
Lo que cuenta en nuestros encuentros no es hablar del Evangelio, sino ser signo de él, vivirlo en una comunidad que toma en serio a las personas, las realidades, que mira a la vida y al mundo. Quizá es esta llamada a la conversión lo que Lucas quería lanzarnos esta mañana.
Cristo no se sitúa en el proceso de la observancia estricta. Proclama la libertad interior. Se ciñe menos a lo exterior que a lo interior. El peligro está en matar el amor y reemplazarlo por la ley. El peligro que corre el hombre al observar la ley es creer que está realizando su salvación él. Pensar que observando la ley, se realiza nuestra salvación, nuestra verdadera libertad.
Nuestra libertad se mide por nuestra capacidad de amar.
No seguir la moda de los tiempos es una opción valiente. Que nos exige ir contra corriente. ¿Qué quiere decir todo esto en el proceso de educación Guía, donde hay principios y leyes? Hay que ayudar a las Guías a descubrir que estos principios son caminos de libertad, y no carriles fijos que evitan plantearse cuestiones. Debemos tener la paciencia de Dios. Vivimos en un mundo en el que se imponen las presiones de los otros, en el que tenemos dificultad para hacer nuestro propio camino. No se trata de adoptar aires de libertad o de campar cada cual por sus respetos. La libertad es una opción interior. ¿Para qué lavarse las manos con cuidado si lo que nos mancha las manos es la injusticia, el crimen o la violencia?
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