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Construir la
paz
Jesús después de su discurso inaugural, en la
sinagoga, llama a los discípulos y desde ese momento nunca va a estar solo.
Siempre estará rodeado por ellos. Con ellos compartirá su vida y misión y
los enviará a predicar el Reino.
Sin embargo, sabemos que algunas veces, los discípulos rodean tanto al
Maestro como si no quisieran permitir que otros se acercaran a Él. Jesús se
los expresa de una manera contundente: “Dejen que los niños se acerquen a
mí, no se los impidan, porque a los que son como ellos pertenece el reino de
los cielos”.
En este tiempo tan especial de Cuaresma, si miramos la rica experiencia
de la vida de la comunidad guía, el pequeño grupo que es la patrulla,
encontramos que tiene un programa, una vivencia y la riqueza que significa
vivir y crecer en la comunidad. Es allí donde Dios se manifiesta, se hace
presencia, se hace solidaridad porque mira la realidad desde estos corazones
jóvenes que buscan y quieren un mundo mejor, un mundo de amor y de paz.
Al observar a cada una de nuestras niñas y adolescentes podemos descubrir
una historia personal, una historia de alegría y dolores, una
historia de búsquedas, de conflictos y necesidades. Esa historia personal y
única encontrará en esta experiencia de patrulla y de comunidad el espacios
de libertad, para descubrir lo que Dios desde siempre soñó para cada una.
La vida en patrulla cuando es vivida a fondo, en profundidad, de verdad,
tiene como fruto el hacer personas de paz, imbuidas del ser
comunitario, comprometidas con una sociedad que no siempre quiere ni puede
vivir en paz .
Construir la paz no debe ser un hecho aislado, un gesto solitario.
Construir una paz duradera, con verdaderos cimientos se aprende actuando en
comunidad, viviendo la aventura de construir y reconciliar. Este es el gran
desafío de la patrulla, ese es el compromiso que el Señor nos pide.
El Señor nos llama a formar comunidades, pero comunidades fraternas,
llenas de esperanzas que se concretan en acciones para la vida, es caminar
las huellas del Señor, es ir haciendo de este mundo una verdadera comunidad
de hermanos y hermanas que poniendo lo mejor de si, sean capaces de hacer
experiencia de Dios con los hermanos, hacer experiencia en el caminar de la
vida. Recuerdo con cariño lo que me escribía una guía, sobre la experiencia
de su campamento de verano “cuando las luces del sol se apagaban, se
encendía una pequeña luz de lámpara, que iluminaba el campamento, luego
parecía que se contagiaba cuando otras patrullas encendía la suya, todo se
iluminaba por la luz de las lámparas y todo se iluminaba con la vida de cada
una”. Esa luz que está encada uno y cada una , se enciende en la entrega
personal y comunitaria.
Que esta Cuaresma sea un camino para descubrir lo hermoso del
movimiento, el regalo de ser comunidad, la oportunidad de vivir la patrulla,
la certeza que Dios camina con nosotros para ser Luz y verdad en un mundo
que rechaza muchas veces la luz y se queda en la mentira. Que esta Cuaresma
nos haga crecer en coraje de vivir y de hacerlo en comunidad, para ser
testigos del Reino
P.Carlos Gómez O de M
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