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Pensar en Navidad es pensar sobre todo en el nacimiento del Niño, en la
llegada del hijo de Dios, de un Dios hecho carne.Para que este acontecimiento tan significativo pudiera darse en la historia,
hizo falta una mujer y es sobre ella que queremos hacer estas reflexiones.
Adviento,
es camino a Belén, es ponerse en marcha hacia una gruta que está vacía, fría
y oscura, pero que espera una llegada. Por el camino pedregoso, vemos
andando a una mujer, una joven sencilla, de pueblo, que lleva en sus
entrañas al Dios de la vida. ¿Quién es ella?, nos preguntamos. ¿Qué ha hecho
para ser merecedora de la confianza de Dios? . ¿Qué tiene de especial esta
humilde mujer, para que Dios se fijara en ella?
María es la mujer, el secreto está en su personalidad, en su convicción y en
su entrega. Es una mujer capaz de romper con las costumbres de su tiempo por
fidelidad a este Dios. Una mujer fuerte que no teme hablar cara a cara con
Dios mismo, que se anima a preguntar, que quiere saber cuál es el designio
que Dios tiene para ella.
Ante la presencia de María, pienso en cada una de las niñas, jóvenes y
adultas del movimiento Guía y
me pregunto en este tiempo tan conflictivo que
nos toca vivir, si verdaderamente se están formando
con una personalidad
fuerte, decidida, si están preparadas para vivir este profundo encuentro del
cara a cara con Dios, si son capaces de llevar al Dios de la vida, de
ponerse en camino hacia la
vocación profunda de servicio. Si podrán mostrar a ese Dios que nos espera en el necesitado.
Es mi deseo que sean capaces de encarnar la ley y la promesa en este mundo
que como una cueva vacía, espera el nacimiento del Salvador, y que teniendo
como modelo a María, sean protagonistas verdaderas y auténticas en la
oquedad de una sociedad que necesita la presencia de Dios.
P. Carlos Gómez, O de M

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