Conférence Internationale Catholique du Guidisme - International Catholic Conference of Guiding - Conferencia Internacional Católica del Guidismo

. 

          EL LLAMADO A LA RECONCILIACIÓN  (...página  7 )

                                                           

11 de octubre de 1998

Lucas 17, 11-19

 

"De camino hacia Jerusalén, Jesús pasó por los límites de Samaria y Galilea. Al entrar a un pueblo, diez hombres leprosos le salieron al encuentro. Se quedaron a cierta distancia y gritaron: “Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros”.
Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes.”
Mientras iban, quedaron sanos. Uno de ellos, al verse sano, volvió de inmediato. Llegó alabando a Dios en alta voz y echándose a los pies de Jesús, con el rostro en tierra, le
daba gracias.
Este era samaritano.
Jesús entonces preguntó: “¿No sanaron los diez? ¿Dónde están los otros nueve? El único que ha vuelto a alabar a Dios ha sido el extranjero?” En seguida dijo al hombre: “Levantate y vete: tu fe te ha salvado.”



                                                                  Meditación

Este texto utiliza expresiones que no nos son familiares, pues no estamos en la misma cultura ni en la misma época.

Jesús iba de camino hacia Jerusalén.

Volvemos a encontrar a Jesús de camino.

La casa de Jesús es el camino.

Él habita el camino.

La única morada de Jesús que se conoce es su sepulcro, y está vacío.

Su casa es el camino, la ruta.

Por eso siempre estamos invitados a tener un corazón que habite la ruta.

La fe siempre dice: "Levántate y anda".

Jesús está en marcha y para eso ha tenido que irse.

Jerusalén está detrás, es la capital, es la gran ciudad, es la ciudad santa, es la ciudad del Templo.

Jesús ha dejado la ciudad santa y la ha dejado para ir hacia el Norte: a Samaría y Galilea. Deja la ciudad de los creyentes, de la gente de bien. Va hacia Samaría y Galilea.

Samaría son los herejes, tiene su propio Templo, su propia religión. Los judíos desprecian a los samaritanos y los samaritanos desprecian a los judíos.

Jesús va hacia Samaría y hacia Galilea, fronteriza con Siria. Galilea es un país que tiene mala reputación, lo llaman la tierra de las naciones porque a la gente que echan o expulsan la envían a Galilea. Es una tierra de inmigrantes que vienen de todas partes con gente que practica los 400 golpes. Jesús elige ir donde los herejes, deja la gente de bien para ir hacia la gente de cualquier cosa, y de camino encuentra a 10 leprosos.

Los galileos son gente excluida.

Los samaritanos son gente excluida.

Los leprosos son también gente excluida.

En la época de Jesús la lepra era una enfermedad de excluidos. Para protegerse de los leprosos se les prohibía entrar en las ciudades.

La lepra era una enfermedad social.

Cuando uno tenía lepra era expulsado de la sociedad, tanto más cuanto que se creía que era Dios quien enviaba la lepra como castigo por los pecados.
 

Jesús entra hoy en el mundo de los excluidos. Va al encuentro de los expulsados, olvidados, los marginados, a los que no se quiere ver. Entre los leprosos hay un samaritano. Esta excluido porque es leproso y porque es samaritano.

Los leprosos claman a Jesús, y Jesús les dice "vayan a presentarse a los sacerdotes". Eran los sacerdotes los que tenían el poder de decretar que alguien era leproso o si estaba curado. Ellos excluían. Y eran también ellos los que decretaban "estás curado", y eran entonces los sacerdotes los que efectuaban la reintegración social.

Si Jesús dice "vayan a presentarse a los sacerdotes", es para que los sacerdotes puedan verificar la curación.

Dice: “vayan a presentarse a los sacerdotes para mostrarles que están curados". Y ellos van.

¡Jesús apela a la fe!

No están curados, y se van a mostrar que están curados. ¡Eso es la fe!

Y en el camino, en efecto, quedan curados. Es en camino que ellos son curados.

Entonces, entre los 10 hay 9 que tienen tanta prisa por recobrar su lugar en la sociedad que van enseguida a ver a los sacerdotes para decirles: ¡Miren, estoy curado! Solamente hay uno que no va primero a que lo vean los sacerdotes, porque para él hay algo más urgente: reconocer la ternura de Dios. Vuelve atrás y cae a los pies de Jesús para decirle: gracias. Y justamente ese es un extranjero, un samaritano, un hereje. Jesús le dice: "Levántate, tu fe te ha salvado". ¡Al hereje es a quien Jesús le dice "Levántate, tu fe te ha salvado"! ¡Al hereje es a quien Jesús le dice "Vete, tu fe te ha salvado"!

¿Comprenden mejor lo que se juega en este evangelio?. Nosotros, responsables guías, vamos a reflexionar a partir de aquí.
 

El Guidismo es un trabajo de educación, y ¿qué es la educación? Es permitir que las niñas, las adolescentes, las jóvenes ocupen su puesto en la sociedad, lo que se dice integrarse socialmente, formar parte de esta sociedad.

La cuestión que se nos plantea entonces es ¿qué es lo más urgente? ¿Lo más urgente es acoger primero en el Guidismo a las que están ya en la sociedad o a las que no tienen su lugar en la sociedad?

El Guidismo... ¿está hecho sólo para la gente de Jerusalén o también para los de Samaría y los de Galilea? ¿Para los leprosos también?

El Guidismo nació
en Inglaterra, en Occidente, en Europa. Pero ni Europa ni el Occidente son propietarios del Guidismo. Pertenece a los y las que lo hacen, y lo hacen vivir.

La gente que vive en Galilea ¿tiene que vivir como la de Jerusalén? ¿El modelo es Jerusalén o el corazón de Dios? ¿Los Samaritanos tienen que ir a Jerusalén, o la gente de Samaría y Galilea tiene que ir al corazón del hombre? ¿Tienen que esperar los leprosos a ser curados para ser amados por Dios, o Dios ama a todo el mundo, incluso a los excluidos, incluso a los marginados?



Entonces, ¿no ha llegado la hora en que hay que plantearse cierto número de preguntas?

Aunque hablo de jóvenes y viejos, yo que soy un viejo, que estoy contento y feliz de ser un viejo, no me siento superior a ustedes. Hay entre ustedes quienes saben muchas más cosas que yo.

Mi pregunta es: ¿qué espero de los jóvenes hoy, en qué tengo necesidad de los jóvenes de hoy, en qué me son necesarios ustedes.?

La cuestión de ustedes es: ¿en qué tienen ustedes necesidad de los viejos? ¿En qué les son necesarios los viejos? ¿Qué les faltaría si no existieran los viejos?

Si yo, europeo, pregunto qué esperamos de Africa, para qué tenemos necesidad de Africa, se me va a responder, que necesitamos a Africa por los cacahuetes, por el algodón...

Europeos, ¿para qué tienen necesidad del corazón del Hombre de Africa?



Y ustedes lo mismo. Si se les plantea la cuestión: ¿para qué necesitan a Europa? Ustedes hablarán del hierro, del papel...

¿Para qué necesitan la ternura de Europa, del corazón del Hombre de Europa?

Tienen que preocuparse de hacer un Guidismo africano.

Enorgullézcanse de hacer un Guidismo africano.

Tienen una cultura africana, un corazón africano, tienen muchas cosas propias, regalos que tienen que transmitir a sus hijos. No tomen sus modelos de Europa, tómenlos del corazón africano. Está listo para amar.

Y nosotros, CICG, tenemos que plantearnos la pregunta: ¿qué esperamos de Africa? ¿Esperamos solamente cosas, o un amor grande?

Lo que hemos comenzado aquí es una gran victoria, es una gran cosa, ¡existe una Región Africa!. Introduzcan bien adentro el Guidismo en su cultura, que el Guidismo esté aquí en su casa.

¡Levántate, tu fe te ha salvado!

Porque el Guidismo en Africa hoy es una cuestión de fe. ¡Creemos en él! ¡Levántate, tu fe te ha salvado! Necesitamos su Guidismo.

Por favor, ustedes, africanos, enséñennos su Guidismo. Gracias.



  

                                                       Páginas  1    2    3    4       6    7    8    9  

                                                           Acogida sección Documentos

                                  Accueil français English home page Acogida español parte