Conférence Internationale Catholique du Guidisme - International Catholic Conference of Guiding - Conferencia Internacional Católica del Guidismo

            
           
EL LLAMADO A LA RECONCILIACIÓN  (...página  6 )

                                                           


10 de octubre de 1998

Lucas 11, 27-28


Mientras Jesús estaba hablando, una mujer levantó la voz en medio de la multitud
y le dijo: “¡Feliz la que te dio a luz y te amamantó!” Pero él declaró: “¡Felices, pues, los
que escuchan la palabra de Dios y la observan!”.



                                                                       Meditación

Dejémonos sorprender desde el principio de este corto pasaje por el hecho de que Jesús está hablando y en la multitud una mujer le corta la palabra para decirle: ¡Dichosa la madre que te echó al mundo!

Detengámonos pues ante la audacia de esta mujer. Si el Evangelio lo ha escrito, quiere decir que es importante.

Una mujer toma la palabra en medio de gente que sabe. Y además, corta la palabra a Jesús, lo interrumpe, no puede esperar. Hagan callar todo, ella necesita hablar.

Para entender bien de qué se trata, hay que pararse a ver la manera que funciona el judaísmo.


                               
Uno es judío por su madre. Es la mujer la que transmite la religión.
                                         Es la madre la que lo hace judío. Lo que hace que el judaísmo
                                         sea una herencia. Se hereda la judeidad. Se nace judío. Ser judío
                                       es un privilegio. Por eso el pueblo judío se llamaba pueblo elegido,
                                       pueblo escogido por Dios. Dentro de este contexto es donde
                                       se expresa la mujer: "Dichosa la madre que te llevó y alimentó "

Y Jesús responde: "Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y el que la observa.
Jesús responde
              -  que la fe no es un privilegio,
              -  que la fe no pertenece a la persona,
              -  que no se hereda la fe.



Incluso aunque mi madre y mi padre hayan hecho todo lo posible para abrirme a la fe, no son ellos los que me dan la fe.

               - Es una opción libre.

                                        
                                          

En Occidente hay muchísimos padres cristianos que lo han hecho todo para abrir los caminos del Evangelio a sus hijos, y hoy éstos lo han dejado todo de lado, ya no creen en nada. Es cierto que para los padres es doloroso, les hace daño. Pero también ahí se ve claro que la fe es libre y que no se transmite por la amenaza.

              -  La fe es una opción del corazón.
                               Una opción de la vida.
               - La fe no puede ser obligatoria.

Ahí se ve la diferencia entre la religión y la fe.

Durante mucho tiempo, en Occidente, la religión católica ha sido una religión de Estado. La fe no es eso.

              - La fe es libre.
              - La fe es siempre una opción del corazón y no una opción de gobierno.
              - La fe es siempre una persona. Ella hace a la persona.



La paz y la reconciliación no pueden hacerse por ley, por decreto. Sólo pueden hacerse de corazón. No son herencias. Son conversiones del corazón. No pueden ser obligatorias. Son siempre libres. Es una opción libre.

           
Comprendan ahora la importancia del Guidismo, y de un Guidismo católico, porque la fe es libre y el Guidismo es una opción de libertad, una educación para elegir.

La libertad no es tener todos los derechos. La libertad es una opción,
la del hombre que es imagen de Dios, amado por Dios, creado por Dios. 

Cada hombre, cada mujer, cada niño, son imágenes de Dios.

Si Jesús dice a la mujer que tomó la palabra para cantar las alabanzas de su madre "Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios", no es porque no esté de acuerdo con su madre, sino porque quiere señalar que su madre no es un privilegio. La Paz no puede ser un privilegio. La reconciliación no puede ser un privilegio.

La fe pertenece a todo el mundo, no está reservada a un pueblo, a una etnia, a los que tienen dinero.

 ¡Todo el mundo tiene derecho a la fe! ¡Dios es de todos! Puesto que decimos Padre Nuestro, ¡es el Padre Nuestro de Todos! Y Jesús responde: "Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan".


¡Dichosos los que escuchan!. No "dichosos los que predican", los que saben, los que hablan.¡Dichosos los que escuchan!

La palabra de Dios está en libertad. En este momento está en la calle, recorre el mundo, cae bajo los ojos. Estoy delante. No la esperaba.

La palabra de Dios está entre nosotros. No es prisionera de la Iglesia. Toma los caminos que quiere para despertarme cuando quiere.

¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios!


Desde el principio hemos dicho que el Perdón, la Reconciliación, la Paz, son la escucha.

Yo no entro en la paz con mi revólver, con todas mis certezas, con mi cuenta bancaria. Para entrar en la paz hay que descalzarse, descalzarse el corazón. En la fe se entra con los pies descalzos.

¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la viven!

Esta mañana, cuando anuncio la palabra de Dios, toda la jornada va a estar con nosotros, va a plantearnos interrogantes; va a decirnos montones de cosas, va a ayudarnos a reflexionar, va a llevarnos lejos por los caminos de la paz, de la reconciliación, por los caminos del corazón.

                                 

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