
Conférence Internationale Catholique du
Guidisme
International Catholic Conference of Guiding
Conferencia Internacional Católica del Guidismo
Guidismo y Escultismo: una educación incluyente en tiempos de exclusión
Algunas pistas de reflexión
"estamos instalados en un mundo
contradictorio que al tiempo que se aceleró por sus transformaciones
tecnológicas se
polarizó socialmente"
·
Crisis, cambio de paradigmas, mutaciones, son algunos de los términos con los
que se definen desde distintas perspectivas los análisis de las últimas décadas.
Tras cada uno subyacen miradas catastróficas, optimistas o ambiguas,
incertidumbres, perplejidades sobre las realidades que nos atraviesan.
•Los
cambios socioeconómicos se manifiestan en una economía globalizada , centrada en
la producción de la nueva riqueza: el conocimiento en permanente innovación y
sus aplicaciones tecnológicas. Se agudiza la exclusión en amplios sectores de la
población, las diferencias norte- sur, la pobreza y la marginalidad habita la
periferia de todas las ciudades, pero a la pobreza se suma el fenómeno de
desafiliación; la desindustrialización y el desmoramiento del estado benefactor,
impactan con dramatismo en nuestros países.
•
Nuevos
actores sociales protagonizan procesos inéditos (asambleas barriales, redes
solidarias, clubes de trueque, emprendimientos alternativos, etc), los sistemas
de creencias, ideas y modelos mentales se caracterizan por su diversidad y
relatividad. La ciudadanía y la democracia institucional están jaqueadas por la
crisis del modelo económico.
•
La conciencia es atravesada según K.
Gergen por la pérdida de lo identificable con su multiplicidad de códigos, una
construcción social de la realidad instalada por la cultura de los medios; la
quiebra del orden racional vapuleado por la multiplicidad de perspectivas; la
multifrenia y un lenguaje convertido en propiedad de múltiples comunidades
interpretativas; el cuestionamiento de la autoridad con su crisis de
legitimación que toca desde la política a la religión, desde la ciencia a la
escuela.
•
La política se somete a las
leyes del mercado, de la publicidad y del espectáculo y aparece desde el
pensamiento de García Canclini, una nueva ciudadanía, habitando comunidades
desterritorializadas, más vinculada a la posesión de ciertas características
diferenciadas que a una identidad o pertenencia única. De la sociedad segura con
estructuras permanentes a la plural, compleja y mutable. Pensemos en el ser
argentino durante décadas definido en el ser ciudadano, alfabetizado y con
trabajo; con ejercicio de derechos políticos y sociales; seguro del ascenso
social a partir de la educación, inmerso en la utopía del progreso, con una
identidad en la que trabajo, honradez y esfuerzo así como respeto de la ley
configuraban una manera de "estar en el mundo" transmisible a la siguiente
generación .
•
Cambios en los que se inscriben las
crisis en los lazos de inclusión, del orden institucional y de la
representatividad. Cambios que resultan en un 51 % de población en la pobreza,
Expulsión, exclusión, desafiliación, pérdida de pertenencia.
•
Aún aquellos que hoy pueden considerarse asalariados alternan períodos de empleo
con otros de desempleo, la disparidad entre pares pertenecientes a un mismo
sector laboral, ya no más a igualdad de trabajo igualdad salarial, entorpece la
solidaridad posible, las regulaciones colectivas están debilitadas porque están
debilitadas las pertenencias colectivas y el modelo "biográfico" que empapa la
sociedad neoliberal impele a cada uno a ocuparse en exclusiva de sí mismo.
Subempleo, empleos precarios,
empleos subcalificados, empleos
temporales...
•
Podrían pensarse siguiendo las páginas de los diarios, las estadísticas, las
palabras de las familias, los silencios y los estallidos, lo que observamos en
las calles que transitamos cómo calificar el cumplimiento de las promesas de la
modernidad:
•
la igualdad ...incumplida
•
la
fraternidad...incumplida
•
la libertad...incumplida
"Las fronteras de la exclusión aparecen, desaparecen y vuelven a aparecer, se multiplican, se desplazan; sus límites se amplían, cambian de color, de cuerpo, de nombre y de lenguaje. "
2.La niña que habita nuestros grupos
"educar en la sociedad contemporánea requiere en
buena medida volver a considerar al niño como un sujeto en
crecimiento, como un sujeto que se está
constituyendo, que vive, juega, sufre y ama en condiciones más complejas,
diversas y desiguales" Carli
•
Partimos
de la infancia como una construcción sociocultural evolucionando a lo largo de
los siglos y también de la certeza de la fragmentación de una concepción de
infancia universal. Por eso podríamos preguntarnos quiénes son las niñas y los
niños con quienes trabajamos. Los hiperrealizados niños del consumo y la
educación a la carta?; los niños desrealizados con las necesidades básicas
insatisfechas?; los niños de los sectores altos que hacen de la escuela y los
grupos un lugar de intercambio social y continuidad de relaciones de familia?;
los niños de los sectores medios con la agenda cubierta como las de sus padres
con tres trabajos?; los que salen a acompañar la recolección de cartones con sus
padres ...?
•
Se es niño
siempre en una relación de asimetría con un adulto. Aquí la asimetría pedagógica
es una vinculación que se instala en toda relación educativa, y la relación
guía- guiadora es una relación educativa, pero también en toda relación entre un
alguien con una subjetividad en vías de construcción y otro que le facilita
espacios de protección que le posibiliten este despliegue.
•
Las hipótesis tanto del borramiento de las fronteras que separan a adultos y
niños como la de la alteración de las mismas parece dar cuenta de la
inhabilitación de las nuevas generaciones de poder vivir como tales: niños,
menores, dependientes, heterónomos, un tiempo de crecimiento en el que el
vínculo con los mayores se sostenga necesariamente en la asimetría entre ambos.
•
Tedesco asignaba hace ya algunos años, siguiendo a Postman, a los MMC, este
corrimiento al menos, sino disolución, de la frontera, en tanto ellos y en
particular la televisión actuaban como develadores de un mundo negado
tradicionalmente a los niños: el mundo de la sexualidad, la realidad de la
violencia y la incapacidad de los adultos para dirigir el mundo. Estas
realidades irrumpiendo en los hogares sin respetar edades ni sensibilidades, no
requieren de los códigos de acceso de la lectura y la escritura; conllevan la
pérdida de tabúes y secretos y colocan a los niños frente a informaciones
adultas infantilizando paradojalmente a los adultos.
•
La ausencia de adulto que ayuda a
procesar, que decida tiempos, ritmos, procesos, pertinencia de temas, impide el
ejercicio del diálogo educativo.
•
En el borramiento de las fronteras, el adulto no está o está omitido en su rol
de cuidador, en su función de generatividad, en su atención por poner delante de
sus crisis y vulnerabilidad la vulnerabilidad del niño. Ha abandonado su papel
de mediador entre el niño y la realidad, ha dejado vacíos los espacios de
protección. También es posible este borramiento desde la constitución de un
mundo niño idealizado en el que el adulto no quiere intervenir a riesgo de
empobrecer los procesos de naturalidad y libre desarrollo, dejando al sujeto
librado a su propia suerte .
•
Tal vez lo que más se percibe en nuestros ambientes es un corrimiento de
fronteras más particularmente visible en la educación de los adolescentes.
Los adolescentes de nuestros grupos
•
En
la década del 70 de la mano de Aberasturi y Knobel reconocimos el síndrome de la
adolescencia normal; en el 80 nos sorprendieron la tibieza con que estos
síntomas se visibilizaban, la comodidad de no resolver nunca el "triple duelo" y
el poco interés de nuestros adolescentes por polemizar, rebelarse o jugar el rol
del adolescente legitimado por los adultos.En los 90 Di Segni y Obiols nos
ayudaron a reflexionar de mano de la afirmación de la adolescentización de la
sociedad, instalada en el mito de la eterna juventud, del cuerpo adolescente
idealizado y de la prolongación del ingreso a la responsabilidad social. Hoy
Fize llega a plantear la inexistencia de la misma crisis adolescente planteando
una crisis de impotencia de los adultos para asumir sus responsabilidades
paternales por una parte y de una crisis del lugar social de los adolescentes
cuya inserción social se retarda interminablemente. Un potencial innovativo
reconocido en el discurso y negado en la práctica con las mil formas que asume
la marginalidad juvenil.
•
Como en el caso de la infancia, la adolescencia es también más allá de la
pubertad y del momento transicional entre dependencia y autonomía en el que se
ensayan distintas identidades transitorias, una construcción sociocultural e
histórica sin fecha de cierre definida.
•
Es conveniente hablar entonces de
adolescencias, con adolescentes que transitan entre la familia y el escenario de
la calle; entre la soledad y el éxtasis colectivo de los recitales; entre las
normas violentas y la ausencia de las normas; en busca de significaciones en una
sociedad que no logra encontrarlas o las toma de los circos mediáticos.
•
Adolescentes, también como un grupo privilegiado de la industria cultural y un
sujeto para el consumo. Un sujeto profundamente vulnerable, al decir de Dolto,
tal como la langosta cuando suelta su viejo caparazón y aún no construye el
próximo.
•
la trasgresión y la violencia como
camino identitario, el encerramiento y otros desafíos nos desconciertan a los
educadores; conllevan una fuerte carga de apelación al mundo adulto que se
percibe sin la pericia suficiente para actuar desde el cuidado, el sostén, el
andamiaje. Encontramos hoy adolescentes que operan en el plano prescripto
cumpliendo con exigencias intelectuales y académicas y viven en angustia
permanente la relación con sus pares como víctimas del maltrato; adolescentes
que roban evidenciando la distancia entre la variedad y voracidad que se impulsa
consumir y la posibilidad de bolsillos que se achican o la intolerancia frente
al que tiene lo que yo no puedo.
•
Son adolescentes también los chicos y
chicas comprometidos en miles de proyectos de servicio a lo largo y a lo ancho
del país, los que trabajan en centros comunitarios, los que dan tiempo a
ancianos y a niños en extrema pobreza, los que participan en olimpíadas de
cualquier ciencia, los que misionan cada año, los que cuidan a los hermanos
menores mientras los padres trabajan en lo que pueden, los que renuncian a su
viaje de egresados para responder a una necesidad que entienden escandalosa si
no se satisface Nuestras guías adolescentes trabajando junto a
otros jóvenes en proyectos de desarrollo comunitario, acampando, gestionando
proyectos de salud, dando clases de apoyo... son adolescentes
•
Sólo se
puede pasar de la dependencia a la autonomía en familia, en escuela, en grupo,en
sociedad; incluido no excluido de los espacios sociales. La naturalización de
los conflictos como una forma de negarlos; la expulsión de los "difíciles"; la
patologización y la derivación ante la primera dificultad niega la oportunidad
de constituirnos en referentes creibles, adultos, educadores.
•
La adolescencia y los adolescentes son
también sujetos en riego. En el amplio espectro de la clase media las
oportunidades de riesgo hoy se juegan en la calle, en el boliche, en el barrio.
La desaparición de espacios sociales propios llevan a menudo a convertir la
escuela y los grupos y movimientos en un espacio total posible para el
encuentro, donde es posible expresar los miedos y los desconciertos y hasta la
ausencia de deseo de aprender. A pesar del discurso demonizador de los medios en
incidentes con adolescentes recordemos que en 9 de cada 10 situaciones estos son
víctimas y no victimarios
•
Para producir identidad siempre se
necesita un vínculo, un otro, este otro es el que nos sitúa en el camino de la
libertad, la ternura o la violencia. El lugar de adultos y educadores es
irremplazable, en esto tal vez debiéramos repensar en peso asignado a los MMC en
autores que citamos.
Las guiadoras, los dirigentes que habitan nuestros grupos
•
Las
nuevas realidades han impactado en todas las realidades y a todos los actores
sociales. No estamos afuera ni somos inmunes al temor al desempleo, a la
inseguridad, a ser víctimas de la violencia, no estamos ajenos al desencanto, a
la necesidad de buscar nuevas significaciones, a la soledad o al caos, no
estamos al margen de la crisis o las crisis porque como adultos estamos
atravesados por la realidad de nuestros pueblos y de nuestro tiempo. No somos
invulnerables.
•
Se percibe una crisis del lugar del
adulto, de su lugar social, de las representaciones sobre su rol, una percepción
de inadecuación entre la formación recibida y las nuevas exigencias de una nueva
manera de ser niño o adolescente que los niños reales traen al espacio del grupo
•
No
es fácil decir ni pretender que “los problemas no entren al grupo”. Todo
irrumpe: la pérdida de sentido y la violencia; el cuerpo y la injusticia en la
distribución de oportunidades; la sensación generalizada de fracaso, de
frustración y de miedo "..Algunos de los mensajes que circulan y paralizan: “la
sociedad no nos acompaña” “todo los aburre”, “lo que antes funcionaba ya no
funciona”, “los chicos de ahora no son como los de antes”, “estamos agotados”.
•
Si
nos animamos pueden irrumpir otras cuestiones, la búsqueda de ese Escultismo
fundacional que comenzó con los chicos de la calle por un lado y las chicas
encerradas entre los muros de una sociedad que dejaba adentro a la mujer, por
otro. Entonces nos atrevemos a revisar si nuestra manera de educar en el
Guidismo no ha perdido frescura contaminándose de escuela. Nos decidimos a
preguntarnos si debemos ser tejedores de redes con otras organizaciones, con el
barrio y los abuelos, los padres y las plazas, las escuelas y los hospitales. Si
es hora de preguntarles a las niñas y a las adolescentes, a las de adentro y a
las de fuera qué quieren, qué buscan en el movimiento, qué mundo sueñan, cómo
quieren hacerlo, porque ellas son las protagonistas de un movimiento que es de
jóvenes y para jóvenes
•
Dejar que el río de la creatividad
fluya en nuestras reuniones y nuestros proyectos, en nuestras fiestas y
celebraciones, en nuestros encuentros y campamentos, en nuestro servicio y en
nuestros vínculos sin imponernos limitaciones.
•
Trabajar como adultos en patrulla de
adultos construyendo un sentido compartido que derrumbe el no se puede.
•
No necesitamos ni queremos un
movimiento que quiera a todo el mundo igualito, cada grupo igual a otro grupo,
idénticas metas, las mismas propuestas, indicadores de calidad o cualquier otra
moda de la organización empresarial que termina con sus formas de nombrar
encorsetando la vida.
•
El guidismo ha sido pensado en su
filosofía y en su práctica como el lugar donde toda diversidad es posible,
espacio y tiempo de despliegue de todas las potencialidades de cada niña
cualquiera sea su origen étnico, familiar o religioso, haciendo de las
diferencias no una cuestión a respetar sino un privilegio y una riqueza a
desarrollar.
•
El guidismo ha sido soñado como tiempo
de múltiples aprendizajes donde la vida es centro, presente y oportunidad. Con
una historia que es raíz y un futuro que es posibilidad, con rituales plenos de
significación que nos dan sentido de pertenencia, con actividades que permiten
ensayar y experimentar, probar y refutar, inventar y conocer, cometer errores,
hacer, estar con otros, ser. Con una centralidad de misión: formar personas
comprometidas consigo mismas, con el Dios de la Vida, con los otros, con el
mundo, capaces de autogobierno, de ejercicio democrático, preparadas para la
vida ciudadana., con un vínculo y relación educativa hecho de aceptación
incondicional de la persona del otro, de confianza en las fuerzas y
posibilidades, de comprensión y escucha activa, de respeto a los ritmos
personales y grupales.
•
Los fundadores tenían ante sus ojos
una realidad, la hicieron parte de sus vidas, pensaron una utopía, soñaron un
mundo y una persona y gastaron sus existencias para entrelazar sueño y realidad.
Creyeron en un mundo sin límites como objeto de descubrimiento; en el amor
entendido como cuidado y ternura, acompañamiento y espera; en la posibilidad de
hacer y ser cada día mejor, en la paz como fruto del conocimiento mutuo y la
valoración y en la riqueza que dentro de cada niño y cada adolescente podía
convertirse en pasión por hacer un mundo más bello, justo y solidario.
•
Este puede ser nuevamente un tiempo
para refundar, atentos a las palabras de las niñas y atentas a la historia,
refundar en la escucha, desde el asombro y la Esperanza.
Lic. Silvia Staib de Chanes
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