D – UNA ACTITUD PARA CAMINAR
De el libro "Camino de Emaús con fe y esperanza"
del Abad benedictino
P. Mamerto Menapace, transcribimos las reflexiones sobre el texto evangélico:
Lucas 24,13 hasta el final
Material:
siluetas de rocas, hue1las, estrellas, figuras humanas .
Papel para preparar el fondo del mural. Marcadores o lápices.
Puede irse leyendo con altos para plantearse 1os interrogantes y compartir las propias respuestas. Cada etapa de la reflexión será como un alto en el camino y lo iremos poblando de gestos y símbolos. Cada paso nos ayudará a abrir mas nuestros ojos y nuestro corazón siguiendo las huellas de los discípulos de Emaús.
Cleofás y su amigo
Era en el atardecer de un domingo. Cleofás sentía
el alma
atorada de tristeza. El fracaso de su esperanza le dolía
por dentro y no se animó a hacer solo ese camino que
lo llevaría de regreso a su pueblito.
Por eso fue a invitar a su amigo para que
lo acompañara a Emaús.
La soledad del camino
también indigesta el alma;
sólo devuelve la calma
sentirse con un amigo.
Ya no tenían nada que esperar en Jerusalén.
Ellos se habían puesto en camino detrás de Jesús,
el de Nazaret, esperando que fuera él quien liberaría
a su pueblo.
Pero ya hacía tres días que lo habían matado: y en esa muerte había sucumbido también la esperanza de ellos. Estaban realmente desanimados. Por eso volvían a su pueblo en un triste regreso, conversando entre si de todo lo que había pasado. Pero por más vueltas que le daban al asunto, no le encontraban sentido a todo lo que había sucedido aquellos días en Jerusalén.
Y en ese pasar y repasar los sucesos, por momentos la bronca se adueñaba de sus corazones y la conversación se volvía discusión.
Y
así, sin saberlo, iban creciendo hasta ese momento que el Señor esperaba para intervenir. El momento en que la bronca sube al corazón del desanimado, y convierte su desánimo en desesperación.Porque el Señor Dios sabe muy bien que es casi imposible hacer nacer la esper
anza en el corazón de un desanimado. El desanimado ya no encuentra más motivos para seguir luchando. Y a través de la bronca el Señor Dios lo quiere conducir, haciéndolo crecer hasta la desesperaciónLa desesperación es el carecer de esperanza, es el necesitarla urgentemente. La desesperación es combativa inquieta busca apasionadamente discute. Y el Señor Dios sabe que la esperanza más auténtica es la que nace de la desesperación superada.
Sobre la pared habrá colocado un papel blanco de aproximadamente 2 metros por 1,50.
Alguien se levantará y trazará la silueta de un camino...
Qué situaciones nos desesperan, nos producen enojo,
nos llaman a intervenir, nos llevan a discutir...
en la vida diaria... ?
en la tarea dirigente... ?
en nuestra relación con los otros.
...?
Sobre una mesa marcadores lápices y 1a silueta previamente recortada de piedras serán empleadas para que quien lo desee coloque en una palabra aquellas situaciones que vivimos como piedras de desesperanza .
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